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Visitas Prenatales

Cuando hablamos de visitas prenatales, pensamos lógicamente en el ginecólogo que hace el seguimiento de nuestro embarazo. Sin embargo la AEP recomiende una visita prenatal al pediatra, en el tercer trimestre de embarazo.

La evidencia demuestra que cuando se llevan a cabo estas visitas preventivas prenatales hay beneficios patentes. Los consejos preconcepcionales y la atención prenatal se han mostrado útiles para mejorar la salud de la madre y del niño en los siguientes aspectos:

  • La visita prenatal por parte del pediatra en el tercer trimestre de la gestación sirve para mejorar la relación padres-pediatra. El conocerse, intercambiar puntos de vista, expectativas... creo que efectivamente puede mejorar la relación (o, por el contrario, romperla si los progenitores consideran que el perfil del pediatra no se ajusta a lo que ellos desean).

  • Esta visita al pediatra antes de que nazca el bebé incrementa la tasa de lactancia materna. Lo ideal sería que el personal médico (pediatras, pero también ginecólogos, matronas, enfermeras...) conocieran y ofrecieran la información necesaria y veraz en lo referido a la lactancia materna (y artificial).

  • También disminuye el número de visitas a los servicios de urgencias pediátricas cuando ya ha nacido el bebé. Imagino que la seguridad de los padres en determinados aspectos, las recomendaciones del pediatra, el planteamiento de dudas y temores por parte de los progenitores... tienen mucho que ver en este punto.

La Academia Americana de Pediatría recomienda la realización de una visita prenatal desde 1984, que se mantiene hasta la actualidad, con unos objetivos que podemos extender a cualquier ámbito en el que se lleve a cabo esta visita:

  • Iniciar la relación padres-pediatra.
  • Informar sobre lo que necesita un niño recién nacido (ajuar) y describir ciertas habilidades que se deben adquirir.
  • Informar sobre lactancia materna y sobre lo que suele ocurrir en un parto.
  • Dar consejos sobre estilo de vida favorable.
  • Comprobar que la gestación se esta controlando de forma adecuada.
  • Resolver dudas y transmitir confianza.

Éste último punto considero que es esencial, pues la experiencia demuestra que en la visita prenatal los padres expresan sus dudas con mayor frecuencia que en la primera visita con el bebé recién nacido. De hecho suele prolongarse más que la primera visita, sobre todo si son ambos padres los que acuden.