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Infecciones y Medicación Consciente

Los antibióticos combaten, junto a nuestras defensas naturales, a un tipo concreto de microbios llamados bacterias, pero no sirven contra los virus.

¿Cuándo son necesarios?

Las medicinas de esta familia serán recomendables en el tratamiento de determinadas infecciones en las que se sospeche o sepa que el causante es una bacteria previsiblemente sensible, siempre que se suponga o esté demostrado que su uso sea conveniente.

La decisión sobre su utilización es responsabilidad del médico. La automedicación con antibióticos puede resultar peligrosa para la salud.

¿Todas las infecciones se curan con antibióticos?

Sólo en las infecciones producidas por bacterias sensibles al antibiótico (atacables por él) puede ser útil el empleo de estos medicamentos, aunque esto no quiere decir que siempre que esté implicada una bacteria en un proceso infeccioso sea preciso ni aconsejable su uso.

Los antibióticos no sirven para atacar a los virus, que son otro tipo de microorganismos productores de infecciones, por ejemplo la gripe y el resfriado, pero que poseen características y composición muy diferentes a las de las bacterias. Por este motivo, ningún beneficio puede esperarse del tratamiento antibiótico de las infecciones producidas por virus y sólo los inconvenientes de su uso: efectos secundarios no deseados, creación (inducción) de resistencias bacterianas, alergias medicamentosas, etc.

En determinadas situaciones, los antibióticos pueden ayudar a resolver un problema y en otras, si se emplean mal, lo pueden incluso crear. La decisión sobre si debe o no utilizarse en cada caso concreto, debe depender de la indicación del médico.

 

¿Qué son las resistencias bacterianas?

Las bacterias "aprenden" a defenderse de los antibióticos. Por este motivo, si viven prolongadamente en un ambiente en el que están presentes estos medicamentos, acaban haciéndose resistentes a sus efectos y toleran su presencia sin sufrir ningún daño. Como consecuencia de esta propiedad de las bacterias, algunos antibióticos, hasta hace poco útiles -y poco nocivos- en el tratamiento de las infecciones comunes producidas por bacterias, tienen que ser sustituidos por otros para conseguir el mismo resultado, a costa de mayores efectos secundarios no deseados.

España es uno de los países de Europa con más resistencias bacterianas a los antibióticos. Se supone que en gran parte es debido al uso excesivo, muchas veces injustificado, de estos medicamentos en nuestro país.

Por ello la Dra Silvia Ridaura no va a proporcionar un antibiótico a sus hijos de manera indiscriminada ni innecesaria por tranquilidad de los padres que creen que el antibiótico es la cura para todo. Siempre hará uso Consciente de la Medicación.